Cuenta la leyenda que la Tierra de los Árboles fue poblada por seis hombres, de los cuales tres provinieron en el viento y los otros tres del agua. Se dice que de los seis solo a tres se veían más (los que venían en el viento cuando bajaban del monte a beber agua), los otros se encontraban escondidos en el río.
Se trataba de Cabrakán, una montaña capacitada para levantar una ciudad sobre sus hombros y tronchar una selva entre sus brazos, en una ocasión Cabrakán escupió fuego hasta encender la tierra. Hurakán era el nombre de la otra montaña de nubes, quien peló el cráter con las uñas subiendo al volcán.
Cuando el cielo se nubló los animales, hombres e incluso las piedras salieron escapando, éstas últimas saltaban para huir. También las ceibas, las aguas y estrellas. Se dice que hubo un siglo en un día que duro muchos siglos.
Del alma de uno de los hombres del viento provenía una voz, Nido, expresó su deseo de andar a un país desconocido, por lo que fue por un camino, pintado en el paisaje. Durante el recorrido escuchó entre las nubes unas campanas que repetían su nombre; ¡Nido! ¡Nido! ¡Nido!
Fuente: ciudadseva.com




