Según decían los abuelos, en lo alto del árbol Guayacán se encontraban unas hojas azul verdosas de las cuales cayó una a causa del soplo divino de los dioses, tomando la forma del majestuoso quetzal con largo plumaje.
Se dice que antes de la conquista española el quetzal emitía un hermoso canto y éste era considerada ave sagrada ya que para la cosmovisión maya de toda Mesoamérica el quetzal era símbolo de fertilidad, abundancia y poder.
Desde la conquista española el bello canto del ave no se ha vuelto a escuchar y se afirma que el quetzal solo volverá a cantar cuando la tierra sea verdaderamente libre.
Hay otra versión de esta leyenda en la cual se cuenta que el quetzal se originó gracias a Tecún Umán, pues este era su animal espiritual que lo acompañaba cada vez que iba a la batalla.
Ese día Tecún Umán se enfrentó en una lucha dura ante Alvarado quien vestía una armadura poderosa en compañía de un enorme caballo, y ya que estos animales no eran nativos de Guatemala Tecún Umán pensó que se trataba de una bestia monstruosa que al golpearla fuertemente podría matar a Alvarado. Sin embargo ese hallazgo solo dio lugar a Alvarado para apuñalar libremente a Tecún Umán en el corazón.
El ave se sentía adolorida al ver a su héroe caído y ésta se acercó desconsolada para caer directamente al pecho sangrado de Tecún Umán, su sangre alcanzó a manchar al pájaro verde y se dice que desde ese momento los quetzales recibieron sus pechos rojos, también se rumora que fue esa la última vez que se escuchó el canto del quetzal.
Fuente: publirutagt.com, laprensanwa.com




