El pequeño hueso, Gamboa lo consiguió en los barrios pobres del puerto de la Ceiba, en Honduras. Recordando sobre ello, comentaba sobre un amigo quien tenía mucha suerte en todo, pero un día falleció. Gamboa heredó el pequeño hueso gracias al hombre ya mencionado, pues cuando éste era velado en un descuido lo tomó y se quedó con él para siempre, fue en ese entonces cuando su suerte comenzó a cambiar.
Teniendo conocimientos sobre el «amuleto» quiso comprobar lo que se decía de él, así que al llegar al cuarto donde vivía quiso saciar su hambre pidiéndole algo de comer a dicho amuleto. Al esperar durante diez minutos comenzó a dudar, pero finalmente una vecina le llevó comida, indicándole que el motivo era su cumpleaños, ya que él no había asistido al almuerzo especial que había hecho, decidió guardarle un poco.
Gamboa no pensó que fuera obra positiva del hueso del gato negro, pues tomó el hecho como una simple coincidencia. Sin embargo recordó los poderes que el difunto amigo le acreditaba al huesito, desconcertado salió a tomar aire fresco y para comprobar dichos poderes pidió viajar para conocer otros países. Al parecer tardaba unos minutos para cumplir la petición, así que siguió caminando para dirigirse a un bar cercano al mulle, sorprendentemente fue contratado por un hombre colombiano quien buscaba gente para laborar en un barco nuevo que atracaría en La Ceiba y que tocaba varios puertos de América del Sur, era claramente su oportunidad para conocer otros países. Gamboa quedó asombrado porque no se esperaba que un hombre que había conocido esa misma noche lo contrataría para dicha labor. Las cosas para Carlos Gamboa comenzaron a cambiar en forma radical y positiva.
Según los testigos que le conocieron, llegó a tener mucho dinero, lamentablemente lo despilfarró, sin embargo adquiría dinero en grandes cantidades y le salían oportunidades de contratos para trabajos sin necesidad de que él buscara alguno.
Con el paso del tiempo, Gamboa acumulaba recuerdos y fotografías con bellas mujeres en países lejanos. Al afirmar los poderes del hueso del gato recordaba nostálgicamente la historia que su amigo fallecido le había contado, comentaba que todo comenzó en Honduras al realizar un ritual especial, específicamente el día viernes, se preparaba el hueso del gato negro para luego sacrificar al felino y repartirle a cada uno de los participantes del ritual un hueso, pero estos tenían que jurar que cualquier beneficio que obtuvieran ya sea dinero o comida tenían que compartirlo con personas que lo necesitaran. Todo aquel que no cumpliera con el pacto acordado perdería el hueso del gato y todos sus privilegios y al parecer Gamboa había incumplido aquél pacto, por lo cual perdió el amuleto y se lamentaba de ello.
La suerte de Gamboa había cambiado completamente, debido a que perdió el amuleto y todos los beneficios que este le brindaba, por lo que volvió a la vida de antes, perdiendo todas las riquezas y quedándose sin dinero. Una tarde Gamboa se encontraba ebrio en plena vía pública y debido a una congestión alcohólica éste falleció. Cuando lo trasladaron a la morgue un viejo médico reconoció su cadáver, pero en la mano derecha ocultaba un objeto ya que tenía el puño fuertemente cerrado. El médico rompió un tendón de la mano del fallecido con un bisturí por lo que se fue abriendo poco a poco hasta mostrar el hueso del gato negro que Gamboa finalmente había encontrado, pero ya no le funcionaba, puesto que al perder los privilegios del amuleto ya no le funcionaría de nuevo, aún así lo volviera a encontrar.
Aquel médico era conocedor de la historia del hueso del gato negro, cuando lo tomó de la mano de Gamboa lo metió en la bolsa de su bata blanca y se lo llevó a su casa, de inmediato se dirigió al patio de su residencia y ordenó a una de sus empleadas que quemaran ese pequeño hueso ante él. Dicha acción se realizó, pero cuando éste se quemaba, se escuchó el maullido de un gato, luego un felino salió entre las llamas para perderse en los tejados vecinos. El viejo médico quedó impactado al ver lo sucedido, al apagarse el fuego se santiguó y dejó hecha una cruz de ceniza en el lugar donde supuestamente se había quemado el misterioso hueso del gato negro. Después de ese hecho, ya no se supo del hueso o bien como Gamboa lo llamaba «amuleto».




