El ingeniero no llegó solo al país, ya que decidió llevar a su familia. Con el paso del tiempo la familia falleció trágicamente debido a las epidemias, el alemán tomó la decisión de enterrarlos en el jardín de la casa.
Cuando el funcionamiento del ferrocarril finalizó decidieron vender el inmueble, y es así como pasa a manos de don Marcelo Ixquiac. En los años 60 aproximadamente, una señora de apellido Salazar compró la casa.
La señora Salazar tenía 6 hijos, debido a que el terreno era muy grande decidió dividirlo en 6 para que cada hijo tuviera su propia casa. Sin embargo, uno de sus hijos llamado José Luis Salazar era soltero por lo que ambos acordaron que viviera con ella.
La habitación de José Salazar se ubicaba en la parte superior de la torreta, se dice que a él le gustaba beber y fumar. Cada noche habitualmente se paraba frente a una ventana que dirigía al jardín de abajo, el joven se percató que había una mujer muy hermosa situada en ese lugar quien lo incitaba a bajar, cada vez que el muchacho llegaba a investigar, no encontraba a nadie en dicho lugar.
Al pasar del tiempo, José seguía viendo varias veces a la mujer y se enamoró de ella. El joven quería estar con ella, pero al darse cuenta que se trataba de un fantasma decidió quitarse la vida y se ahorcó en una de las vigas de la torreta.

En el lugar donde se ubica la torreta se encontraron restos de los cuerpos de los familiares del ingeniero alemán, sin embargo el espíritu que más se manifiesta en la casa es del joven José Salazar.

Actualmente se llama Choco Café Bar o Casa de los Espíritus, ubicada en la Diagonal 11, 12-73 Zona 1, Quetzaltenango. Una de las curiosidades del lugar es que cobran la entrada a la torreta donde vivía José, el precio es de Q 1.00. Con este dinero, se compran rosas, cigarros, velas y licor para el espíritu de José.
Sucesos en la casa espantada
Hay quienes aseguran ver sombras, que a veces los platos se mueven solos, las puertas se cierran e incluso, y que hay sonidos extraños en horas de la madrugada.
Uno de los trabajadores afirmó haber visto a una mujer flotando en el jardín, vistiendo un vestido negro.
Los dueños del lugar cuentan que a José le gustaban las morenas de pelo liso. Muchas de las visitantes han dado testimonio de que alguien les acaricia el cabello.
Fuente: publirutagt.com




