Día a día el muchacho se adentraba en los montes con el objetivo de cazar animales, pero desafortunadamente no obtenía ningún fruto de dicha cacería, por lo que decidió quedarse a dormir adentro de la montaña.
Había quienes escuchaban algunos disparos durante el día y la noche, decían que posiblemente había cazado venados, coches de monte o tepezcuintles. Las personas del lugar estaban muy pendientes de su regreso, ya que el muchacho les había ofrecido compartir la cacería con ellos.
Pasaron varios días y no se supo del joven cazador, las personas preocupadas se preguntaban que le había sucedido, sin embargo uno de los ancianos de la comunidad comentó que el muchacho ya no regresaría, pues el cerro se lo había llevado para siempre. Así mismo dijo: «siempre que una persona va a agarrar algo del monte, primero debe pedir permiso a Tzultaka para que no lo castigue», tal fue el caso del muchacho que emprendió una cacería sin antes pedir permiso.
Se cree que Tzultaka es el Dios del Maíz, de las alturas, de las profundidades, de la abundancia y de los animales, se dice que siempre ha vivido en las cuevas.
Fuente: publirutagt.com




