Una noche en el callejón se encontraba un grupo de amigos, Fabio era un muchacho quien desde un principio había tenido un mal presentimiento sobre ese lugar, pero esa noche quería aprovechar de su nueva bicicleta, por lo que decidió regresar solo a su casa. El camino se encontraba muy desolado y muy oscuro ya que los faros de los postes de alumbrado estaban rotos, era una noche en la que no había Luna.
Cuando se dirigía de regreso vio algo que le pareció una persona tendida a mitad del camino, por suerte iba pedaleando lento así que detuvo su bicicleta y muy preocupado por el posible estado de aquel hombre se bajó para ayudarlo.
El bulto que aparentaba ser una persona estaba a unos metros de él, se acercó lentamente mientras el corazón le latía más fuerte con cada segundo transcurrido. En un momento de silencio le gritó para que se despertara pero éste no daba señal de estar consciente.
Al ver que no pasó nada se acercó unos pasos más y le dio una ligera patada, de pronto el cabello de Fabio se erizó al descubrir que no era el cuerpo de un hombre, pues ése bulto extraño tenía una consistencia gelatinosa que al ser pateado salió flotando hacia la finca cercana luego un escalofrío invadió su cuerpo.
Tardaron tan solo unos minutos para que la borrachera se le fuera por completo, se sentía muy asustado y sorprendido por lo que había visto, como pudo se subió a su bicicleta e intentó pedalear pero la cadena se le había arruinado, así que salió corriendo mientras gritaba por todo el camino.
Al llegar a casa, su mamá le abrió la puerta y al entrar cayó desmayado, horas después se despertó y prometió nunca volver a salir tan noche del pueblo.
De la leyenda del Bulto Negro se cuentan muchas historias, hay quienes aseguran que son ciertas, sin embargo en Taxisco se conocen también historias de brujas y duendes.




