La leyenda de los Cristos del Calvario es considerada tradicional en Guatemala, se relata en la época colonial donde la iglesia comenzó a tomar auge en todo el país...
La leyenda de los Cristos del Calvario es considerada tradicional en Guatemala, se relata en la época colonial donde la iglesia comenzó a tomar auge en todo el país.
Cuenta la leyenda que durante dicha época las personas no se afianzaban de la iglesia, lo cual provocó que muchos habitantes se retiraran de la iglesia provocando en ellos la necesidad de buscar nuevos dioses, los cuales según ellos creían que podrían cumplir milagros por medio de esculturas o pinturas.
Por esa razón, el monseñor y los párrocos se vieron obligados a acudir a un famoso escultor de la época, a quien después de contactarlo le rogaron que hiciera esculturas de cristos, de diferentes colores, tamaños, crucificados y yacentes.
El exitoso escultor se sentía ansioso y emocionado al escuchar eso, así que empezó las esculturas dedicándoles casi todo su tiempo. Cuando terminó el trabajo se dio cuenta que cinco de sus esculturas resultaron muy milagrosas.
El señor acostumbraba ir a misa los días domingo, pero uno de ellos que se encontraba camino a la iglesia se acercaron varios hombres de mala fe y se apoderaron de casi todas sus esculturas, entre ellas dos de las cinco milagrosas que poseía.
Cuando se enteró de lo ocurrido las esculturas fueron repartidas por toda la nación a decisión del obispo, pero las tres milagrosas las donó a tres lugares; el Cristo más milagroso lo donó a Esquipulas, razón por la que lo llamaron Cristo Negro de Esquipulas, otro se encuentra en la catedral de Santo Domingo de Guzmán en Cobán, Alta Verapaz y el último se encuentra en Alta Verapaz, ubicado en la Hermita de Chixim, en Tactic.
Fuente: mitosyleyendasdeGuatemala