Los perros daban fuertes aullidos y los pobladores al enterarse sobre las intenciones de las brujas se refugiaban rápidamente en sus hogares para rezar en las sombras de la noche mientras escuchan como las brujas se llevaban el agua, al día siguiente el cráter amanecía completamente vacío.
Así como existían las brujas, también había varios brujos que ayudaban a combatirlas. Varios de los habitantes del lugar decidieron acudir a ellos para que ayudaran a enfrentar el problema con hechizos, así sucedió y tiempo después contactaron a un sacerdote para ponerle fin al problema, quien santificó las aguas y las bautizó como «Laguna Candelaria», razón por la cual los pobladores la conocen también con ese nombre.




