Regularmente se le ha visto bañarse en los ríos adornados de mucha vegetación o aparecerse en sueños. Hay quienes aseguran haber recogido sus pertenencias debido a que al sorprenderla a la hora de su baño esta se ausenta abandonando su vasija de echarse agua al igual que su preciosa peineta con que peinaba su larga cabellera.
De esta leyenda se conoce una historia sobre un joven, quien guiaba su canoa entre las corrientes de un río con el objetivo de sorprender a dicha sirena a mitad de su baño. Sin embargo, no hizo caso a los consejos de su compañero más experimentado y logró obtener una vista más clara de Agáyuma. El ser dejó de peinar su cabello como lo acostumbraba a hacer y de inmediato se lanzó al agua dando un grito y arrastrando el espíritu o ángel guardián del joven pescador, o como los garífunas le decían «áfurugu».
El joven quedó en un estado de completo estupor permaneciendo incapaz de reaccionar, cuando su amigo lo llevó de regreso al pueblo se dieron cuenta que no podía ni alimentarse solo, así que decidieron contactar a un buyei (chaman) quien al enterarse del suceso del joven se dirigió al río y justamente donde se encontraba la canoa se lanzó con su hiuruha al agua más de veinte veces antes de poder sacar el espíritu del muchacho, el cual se encontraba enrollado en una planta acuática. Cabe mencionar que al héroe de esta aventura no le sucedió nada más que un violento catarro.




