La mujer del cementerio

por | 31 Mar, 16 | Fantasmas | 0 Comentarios

Todo empezó un día común y corriente en la capital de Guatemala. Un señor taxista, estaba haciendo su recorrido, y paso casualmente cerca del sector correspondiente al cementerio general.

Todo empezó un día común y corriente en la capital de Guatemala. Un señor taxista, estaba haciendo su recorrido, y paso casualmente cerca del sector correspondiente al cementerio general.

Todo empezó un día común y corriente en la capital de Guatemala. Un señor taxista, estaba haciendo su recorrido, y paso casualmente cerca del sector correspondiente al cementerio general ubicado en la zona 3 capitalina, el señor al pasar por la puerta principal, recogió a una joven, que le pidió que la llevara. El señor la recogió y la llevo al sitio que le indicó dicha mujer. Al llegar al lugar, la mujer se bajo sin pagarle al hombre, dejando la puerta abierta y sin mencionar ninguna palabra, por lo cual le dio a entender al hombre del taxi que ya volvería.

Al estar en frente de la casa, timbro y golpeo la puerta al ver que nadie respondía decidió entrar, el hombre quedó extrañado y fijo su mirada en aquella casa. Al dirigir su mirada al segundo piso la vio pasar de un cuarto a otro, por lo cual le hizo pensar que ya bajaría a pagarle.

Pero luego de un largo rato de espera, aquel hombre se canso y decidió subir a preguntarle a la mujer, que lo tenía esperando hace varias horas, si le pagaría la carrera del cementerio general hasta dicha casa. al escuchar el ruido del taxista salió una señora, pero no era la misma que el había traído hasta esa casa, al sentirse un poco extrañado, pregunto por una mujer que había traído hacía unos instantes y cual sería su sorpresa que aquella señora le dijo que ella era la única que vivía ahí después de la muerte de su hermana. Aquel hombre le dijo que hace pocos minutos que había visto a la señora que el había traído pasar por el segundo piso y que el la había visto por la ventana.

La señora quedo asombrada y lo invito a verificar que ellos dos eran los únicos en ese momento en la casa. El señor no salía de su asombro cuando al entrar vio una foto de la señora, con la misma ropa, no dudo un minuto en identificarla, era ella, repetía y repetía sin cesar, la mujer no lo creía, ella es mi hermana y falleció hace unos cuantos años, le decía, pero el señor no entendía, sólo decía, era ella… era ella… era ella…

La señora fue con dicho hombre hasta el cementerio central, para que él pudiera comprobar que aquella mujer estaba muerta.