Suceso extraño camino a Coatepeque

por | 15 Feb, 14 | Relatos | 0 Comentarios

El señor J.L. Gómez trabajaba para una importante compañía fabricante de productos populares. Su labor consistía en colocar la mercancía en las tiendas del interior, razón por la cual, realizaba constantes viajes por todas las carreteras de Guatemala. El 26 de Junio de 1969, como de costumbre aunque retrasado en esa oportunidad, salió a las cuatro de la tarde rumbo a la costa sur...

El señor J.L. Gómez trabajaba para una importante compañía fabricante de productos populares. Su labor consistía en colocar la mercancía en las tiendas del interior, razón por la cual, realizaba constantes viajes por todas las carreteras de Guatemala. El 26 de Junio de 1969, como de costumbre aunque retrasado en esa oportunidad, salió a las cuatro de la tarde rumbo a la costa sur.

Infortunadamente antes de llegar a Palín tuvo que detenerse por falta de aire en un neumático. La suerte parecía no acompañarle, debido a que la llanta de repuesto también estaba en malas condiciones. Gracias a la ayuda de un piloto muy atento, pudo regresar a Amatitlán, donde reparó las dos llantas y continuó hasta Escuintla. El atraso fue de unas dos horas y media y sin embargo todo iba muy bien. Muchos vehículos hacían el mismo recorrido. El viaje era extremadamente duro. Tenía que llegar a Coatepeque esa misma noche, debido a un buen negocio que le esperaba a la mañana siguiente.

Se detuvo a comer en un restaurant al lado de la carretera. Tomó de nuevo el volante y por fin llegó a Retalhuleu, donde tomó un breve y agradable descanso en una gasolinera mientras bebía un vaso de agua y le revisaban el aire y el aceite. Eran casi las diez y media de la noche, cuando se dispuso a tomar el último trayecto del camino. Tenía un raro presentimiento.

Nunca le había sucedido algo parecido y sin embargo no le dio importancia y partió. Quizás había recorrido unos 15 kilómetros cuando tuvo problemas con el carro. Fallaba constantemente y se detenía por momentos. Era muy raro en un auto de modelo reciente, que además era revisado con regularidad. Parecía faltarle la corriente en alguna parte, las luces se apagaban.

El temor de quedar varado en el camino a esas horas, se manifestaba en el señor Gómez. Por prevención detuvo completamente el auto y trató de averiguar la causa de la falla. El cielo estaba limpio y las estrellas fulguraban en forma imponente.

A pesar de ser un hombre acostumbrado a caminar largos trechos solo, ahora sentía una terrible ansiedad sin compañía. Algo le pareció muy extraño. Fue un olor fuertemente azufrado que le causaba malestar estomacal. Se imaginó que la batería era la causa. Después de unos minutos de inútil trabajo por hacer volver a caminar el carro, pensó pacientemente esperar que alguien le auxiliara. La intranquilidad se apoderó de él y los minutos pasaban. De pronto vio sobre la cinta asfáltica una vaga silueta que caminaba muy raramente.

Era una figura alta y delgada que venía en zig-zag. Ante el temor de ser atacado sorpresivamente, encendió los faros del auto y así pudo ver aunque brevemente la forma exacta de aquel hombre. La luz se apagó bruscamente. El miedo lo sobrecogió.

Aquella extraña figura se metió entre la maleza. No habían transcurrido ni dos minutos, cuando un penetrante silbido agudo se hizo presente. Una luz clarísima e instantánea surgió y él solo pudo ver las sombras proyectadas por ella. Se movió rápidamente y partió rumbo al sur. Por la ventanilla pudo observar como un punto luminoso desaparecía en el firmamento.

Después de ésta y en un estado casi histérico, trató de arrancar el carro, y esta vez el motor se puso en marcha sin dificultad. Sin pensarlo dos veces partió velozmente hacia la población más cercana. Hasta en ese momento no había creído en los tales OVNIS, pero él piensa que algo de eso tuvo que ver en este pasaje inverosímil de su vida.

¿Qué había pasado en aquel lugar esa noche? ¿Quién era aquel ser tan misterioso que no se había dejado ver? ¿Era un campesino o un ser de otro mundo? Nadie lo podrá afirmar o negar, ya que este caso permanece aún en el misterio.

El señor Gómez desde entonces ha quedado muy impresionado. Es una persona agradable y perfectamente normal. Nunca ha tenido problemas y parece siempre feliz. No obstante eso cada vez que recuerda el incidente de su vida, el pánico se apodera de él y prefiere nunca mencionarlo.

Sus viajes continuaron normalmente pero ya nunca viajó solo de noche. Hoy, el señor Gómez piensa que la razón del desperfecto de su auto en aquella noche de 1969 se debió a un poderoso campo magnético provocado por lo que sea que haya sido esa extraña luz que vio perderse en el firmamento. Por supuesto, no tiene como comprobar nada de lo que le ocurrió.

Muy seguido nos ocurren esas cosas misteriosas a nosotros los habitantes de la tierra, muchas veces no les podemos encontrar una explicación satisfactoria y adecuada. Ante esta imposibilidad, solo nos queda dar nuestro relato como un auténtico testimonio de lo extraño.

La novia eterna

La novia eterna

Clara era de esas jovencitas que solo fantaseaban con el día de su boda y al lado de su novio se sentía feliz y protegida .Pero el día en que él le pidió que se casaran ella se sintió la mujer mas feliz del mundo, todo se preparó para la boda, hubo todos los...

El oscuro secreto que esconde el Palacio de Correos de Guatemala

El oscuro secreto que esconde el Palacio de Correos de Guatemala

1967 Selvin Calix era un joven campesino oriundo del Cantón Durazno, Jalapa, que llegó a la ciudad de Guatemala en enero de 1967 buscando un mejor futuro. Mis abuelos le dieron trabajo en su panadería, ubicada en la 12 calle entre 7ª y 6ª avenidas de la zona 1...

El oscuro secreto que esconde el Palacio de Correos de Guatemala

El oscuro secreto que esconde el Palacio de Correos de Guatemala

¿Simples arcos o portales al más alla? Mi nombre es Diego Fernández y todo lo que voy a contarles en esta extraordinaria historia, por más inverosímil que parezca, sucedió en realidad. Bueno, casi todo: por razones que resultarán obvias, me he reservado mi verdadero...