Cierta noche una pareja, que pasea a la luz de la Luna Llena, encuentra a un perro pequines. Parece perdido y está lastimado. Deciden llevárselo a casa para curarlo.
El hombre se quita el cinturón y rodeando el cuello del perro, improvisa una correa.
Ya en la casa, la mujer se inclina para limpiar la herida del animal. Al agacharse, deja descubierto un crucifijo que cuelga de su garganta. El perro, al ver la cruz, se violenta, lanza mordiscos y corre por el departamento.
La única salida es una ventana abierta y el perro salta. Están en un piso 7 pero el piquines no sabe que eso le traerá mala suerte. La pareja queda impactada y evitan asomarse a la ventana. A la mañana siguiente llaman a la puerta de la pareja. Se trata de un policía, que les pregunta si escucharon algún ruido en la noche anterior. Y agrega «encontramos un enano muerto en la calle, con heridas y con un cinturón rodeándole el cuello».




