Entre el diablo y el ouija

por | 27 Feb, 08 | Relatos | 0 Comentarios

Era aproximadamente mitad del verano, cuando ocurrió. Fanny había venido a visitar a sus primos; Cristian y Adrian.

Ellos vivían en una pequeña isla enfrente de la costa marroquí, en medio del Océano Atlántico. Como casi diariamente nos levantábamos temprano e íbamos a sacar a los perros y andábamos por la playa. Muchas veces solíamos hacer excursiones por los extensos parajes de la isla, y por las noches nos reuníamos en la playa, los tres para contar historias de terror con nuestros amigos; Vale y Camilo. Nos encantaba pasar terror sobre todo ver la cara de Camilo(el menor del grupo).

Acurrucados todos en círculo en la inmensa oscuridad de la playa, empezábamos nuestra función nocturna:

«Era una noche muy oscura -relataba Cristian- cuando Luis se levantó de la cama, con una fuerte sed. Se dirigió a la cocina por un vaso de agua. Después de haberse refrescado dirigió su mirada al reloj de cocina detrás de él. Observo que marcaba la una de la madrugada, cosa que le extraño por que pensaba que sería más tarde. Dejó el vaso en la mesa con intención de salir de la cocina y dirigirse hacia su habitación en la segunda planta. Entonces oyó un ruido en la cocina, enseguida pensó en el vaso de agua. Se acerco muy lentamente hacia la cocina, tanto que creyó que nunca llegaría. Al encontrarse junto a la puerta, buscó con su mano el interruptor de la luz lo pulsó y vio que no se encendía. Entonces sintió que algo le tocaba su mano. Su tacto era frío y duro, Luis ante esto corrió hacía las escaleras, con el presentimiento de que alguien lo perseguía. Jorge se tropezó y cayó al suelo. Y el tacto que había sentido en la cocina le cogió el tobillo…»
-¡Aaahh! – gritó Camilo –
-¿Qué pasó? – dijo Vale asustada al oír a su hermano gritar.-
-Hay un hombre ahí de pie.

Todos asustados miramos lentamente hacia el lado que señaló Arturo y nos quedamos petrificados al ver una sombra inmóvil que nos observaba.
– ¡Es un cubo de basura!- dijo Adrian.
– ¿Eres imbécil?- chilló Vale.
– ¡No!, era un hombre!, un hombre! se ha convertido en un cubo de basura cuando ustedes miraron.
– ¡Anda ya! -dijo Fanny- un hombre convertido en basura. ¡Que bobería!

A partir de ahí nos cansamos de contar historias. Colocados en círculo como nos encontrábamos, Adrian dijo:
-¿Sabéis lo que me gustaría hacer? La ouija.
-¡Sí! -mencionó Fanny- sería genial.
Adrian comenzó a alisar la arena y en ella escribió con el dedo. Todos nos cogimos de las manos, menos Adrian que se inclino hacia la arena y escribió «¿Hay alguien al otro lado?» y riéndonos de lo que hacíamos, como si fuera una bobería. La arena tapó las palabras de Adrian y empezó a dibujarse «¿De qué se ríen?». Todos nos quedamos con la boca abierta y con la duda de si gritar o de salir corriendo.
– ¡Guau!- exclamó Adrian.
– ¿Quién eres? -preguntó Cristian.

Y en la arena volvió a dibujarse esta ves con «¿De verdad quieres saberlo?»
– ¡Sí! -dijimos todos al unísono-.
– ¿Síiii? -preguntó Camilo.

Y por esta vez apareció en la arena: «Soy / \».
– ¿Ehh? ¿Qué es eso? -preguntó Cristian.
– Ese es el símbolo del diablo -dijo Camilo.

Y en cuanto Camilo dijo eso desapareció el símbolo. Salimos todos corriendo hacia la avenida buscando la luz de una farola. Hablamos un rato sobre lo ocurrido y luego nos marchamos a casa, Vale y Camilo se quedaban esta noche con nosotros.

Ya en casa y después de haber cenado, Fanny fue al baño a ducharse, se metió en la bañera y detrás de ella había un espejo de cuerpo entero. Mientras se duchaba, se dio la vuelta hacia el espejo y contemplo en el una imagen reflejada, que no era la suya. Era la de un hombre con un cuchillo que al instante desapareció.
-¡Aaahh! – gritó Fanny.

Salió de la bañera lo más rápido que pudo, cogió su bata y se la colocó por encima y a toda prisa, casi tropezando se agarro al pomo de la puerta, lo giró y no consiguió abrirlo. Después de varios intentos la abrió y gritó de pánico al ver varias figuras humanas tras la puerta, eran sus amigos que al oír los gritos acudieron:
-¿Qué pasó? -preguntaron todos.
-He visto a alguien en el baño con un cuchillo.

Asustados nos asomamos al baño pero no había nadie, miramos detrás de toallas, cortinas, etc y nada. a partir de ese momento no pudimos conciliar el sueño. Así que decidimos bajar al salón. Se sentaron en los sillones para ver la televisión. Intentamos todo lo posible por no dormirnos, pero el sueño nos ganó la partida.

-¿Cristian? -preguntó Vale, nadie contestó.

Al rato:
-¿Dónde estás? -preguntó Adrian.

Había una espesa niebla que lo invadía todo, de repente en un claro surgieron todos: Vale, Camilo, Asrian, Cristian y Fanny.
-¿Dónde estamos?
-No sé, no lo reconozco -dijo Vale.
-La sombra -dijo Camilo- la de la playa.

Todos miramos al mismo hombre que sostenía en sus manos un cuchillo completamente manchado de sangre.
-Es el hombre que vi en la bañera -gritó Fanny.

Todos echamos a correr gritando y sin mirar atrás. De repente todos chocamos a la ves contra una pared.
– ¿Qué hacemos ahora?
– Viene el hombre, ¡ahhh!.

Nos despertamos todos en el suelo del salón.
-¡Oh! -exclamó Vale- que pesadilla. Ese hombre.
-Sí, con el cuchillo -siguió Fany.
-Atrapados -dijo Adrian.
-Encerrados -dijo Camilo.
-Pero, ¿todos tuvieron la misma pesadilla que yo? -preguntó Cristian.
-Nos están ocurriendo cosas muy extrañas desde que estuvimos en la playa.-dijo Fanny
-Sí, me he dado cuenta, es muy extraño -dijo Adrian.
-Voy a al cocina tengo sed -dijo Vale.

Vale salió del salón, cruzó el corto pasillo y aún con miedo, aunque sin querer demostrarlo ante los demás partió por su vaso de agua. Una vez en la cocina, bebiendo su vaso de agua la puerta se cerró. Y ella se quedó sola y separada de sus amigos que acudieron a oír el portazo, y que daban golpes intentando abrir la puerta. Vale entre este estruendo de golpes y gritos se volvió entonces vio una persona de espaldas llevaba una túnica negra con capucha. Vale se convenció a si misma y se dirigió hacía ella poniendo su mano en su hombro y dándole la vuelta.
-¡Aaahh! -gritó Vale.

Sus amigos abrieron la puerta y la sacaron. Vale dijo que al darle la vuelta vio su propio rostro deformado con su nombre en la frente.
-¡Salgamos de aquí! -exclamo Camilo.
-De acuerdo, salgamos.

La casa empezó a temblar las paredes a resquebrajarse. Salimos como pudimos y cuando llegamos a fuera vimos nuestra casa destrozada. Sólo la puerta y el marco se encontraban de pie y en el centro de esta y en color rojo, lo que tomábamos por sangre, era una cruz invertida. Nos miramos unos a otros y todos supimos que debíamos volver a la playa y hablar con el Diablo.

Corrimos hacía la playa y todo estaba muy oscuro, Cristian cogió a Camilo en las espalda por que estaba cansado. No había ni un alma en la playa, o al menos eso parecía. Una vez tocamos la arena empezamos a andar hacia el punto exacto donde hicimos ese ritual, estilo ouija, cerca de la papelera. Ya nos estábamos mosqueando porque llevábamos una media hora caminando y no aparecía la papelera. Cristian, Fanny y Vale oyeron gritar a Camilo y Adrian, se volvieron y vieron como la arena se levantaba tras ellos. Esta adquirió la forma de una gran figura con un manto encima que de un abrazo los zambulló en la arena. Nos dirigimos corriendo al lugar y empezamos a cavar en la arena. No había manera, cada ves era más dura. Lo dejamos, supimos que la manera de solucionarlo era volver al lugar donde todo empezó.

Caminábamos hacia delante, hasta que apareció una gran muralla de unos 20 metros de altura y que se extendía infinitamente como el horizonte. Nos dimos la vuelta y tras nosotros había un gran desierto de arena.
-¿Qué hacemos? -preguntó Vale.
-No lo sé -dijo Cristian.

Fany no dijo nada, miraba perpleja lo que parecía imposible. Se sentaron en el suelo y por intentarlo Cristian alisó la arena, se dieron las manos. Fany comprendió y dijo:
-¿Estás ahí?

Se dibujo el símbolo «/ \» en la arena.
-¿Por qué nos haces esto? -preguntó Vale.
-Porque ustedes lo querían.
-¿Cómo que lo queríamos?
-Sí, todas las noches nos reuníamos a contar historias de terror y Yo les he dado una historia de terror y ya no podran salir de ella.
-Queremos que todo sea como antes -dijo Fanny.

Empezó a soplar el viento.
-Nada volverá a ser como antes -se dibujo en la arena.

Se levantó una gran tormenta de arena.

Fanny se levantó de la cama, miró hacia su derecha, Vale no estaba en su cama. Por la puerta apareció Adrian.

-¡Buenos días Fanny!. Vale y Camilo ya se han ido a su casa, a venido su madre a buscarles.
-¿Y Cristian?
-Desayunando.

Una vez abajo en el salón:

-He tenido una pesadilla muy extraña- dijo Fanny -estábamos en la playa y…

Adrian y Cristian la miraron y se miraron. Algo les impulso a mirar hacia fuera. Eran las nueve y media de la mañana pero afuera era de noche. Tal asombro hizo que Fanny, Adrian y Cristian volvieran a mirarse dándose cuenta de que Vale y Camilo estaban entre ellos, pero no estaban solos , estaban rodeados de cadáveres y esqueletos y observaron a su alrededor y vieron lápidas, estaban en un cementerio y un hombre con un cuchillo y a la vez una pala les echaba tierra encima.
En el suelo, ante sus pies se escribió:
-(/\)
-Ven lo que provocaron…

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