Cierta tarde, decidió ir solo. Trepaba un árbol, cuando de repente escuchó un ruido extraño y muy fuerte.
Sorpendido y nervioso, empezó a correr, pero una voz lo detuvo:
¿Por que corres? ¿Jugarías conmigo? dijo la ronca voz.
Al buscar a su alrededor, Pedro divisó un majestuoso Jaguar y sorprendido preguntó:
¿Puedes Hablar?
Sí, dijo el Jaguar puedo comunicarme con quien no me hace daño. Pero cuando alguien quiere lastimarme y atraparme, me alejo rápidamente. Los animales nacimos para ser libres y disfrutar de la naturaleza, pero muchas personas no lo comprenden. ¡Yo te cuidaré y siempre seremos amigos! respondió Pedro.
Desde aquel día, Pedro y el Jaguar disfrutan todas las tardes jugando en el ambiente único de la selva petenera.




