Confesión de un Vampiro

por | 23 Nov, 07 | Relatos | 0 Comentarios

No, mi nombre no debe importarle. De todas formas nadie le creería. Si le permito estar aquí es porque deseo que muchas cosas cambien. Y usted puede ayudarme.

No, mi nombre no debe importarle. De todas formas nadie le creería. Si le permito estar aquí es porque deseo que muchas cosas cambien. Y usted puede ayudarme.

No se preocupe. Ya lo sabrá.
Pues cuando quiera…

Recuerdo que hizo mucho calor. Oscureció muy tarde, como si algo tratase de evitar lo inevitable.

Aquella noche deseé que todo termine. Quería paz, tranquilidad, el poder para crear paz y tranquilidad. Finalmente me vi envuelto, atado a mi pasado… no pude evitarlo.

Antes de caer dormido, me dejé abrazar una última vez por los rayos del sol, realmente eran bellos, dignos de recordar. Entonces me di cuenta que se trataba de una despedida. Son los últimos que vi, los más hermosos, los que más recuerdo.

Luego todo se vuelve más claro, solo se trataba de recordar, pero a diferencia de los recuerdos comunes que están cada vez más lejos del presente, estos recuerdos se acercaban cada vez más a lo que pronto sería mi presente.

Ahora tengo muy clara esa imagen en mi mente. Aquella mujer de rasgos orientales dando a luz en un campamento, en medio de una guerra, sus gritos. Luego del parto, la mujer desangrándose en la carpa. Esos soldados entrando, murmurando… los disparos y bombardeos en el fondo, cada vez más cerca. La sonrisa maquiavélica de aquellas bestias vestidas de hombre, lo más terrible, sus pensamientos: “ya está muerta, qué importa…”, “no debe sentir…”.

No importó cuanto gritase, eso los alentaba aun más.

La mujer ya sin fuerzas para gritar solo lloraba por dentro. Su marido entró en la carpa. Puedo ver los ojos de aquella mujer cerrándose lentamente, dolorosamente, las balas malditas entrando en el cuerpo del confundido capitán… no olvido el impotente llanto de ese bebe.

La ira me dominó y pude ver mi sueño con otros ojos. En ese momento caí rendido a mi subconsciente, dejé que me mostrara lo que me había escondido durante todo este tiempo, lo que soy en realidad.

Al verme dijeron: “sus ojos, mira sus ojos… ¡es un monstro!”. No puedo creer que esas bestias me hayan llamado monstruo recuerdo el pavor reflejado en sus caras, justo antes de desgarrarse en mil pedazos…

Si, es cierto, de vez en cuando sueño con el sol, con sus bellos rayos iluminando hasta el más recóndito de los rincones de mi rostro… acariciándome y no lastimándome.

Es algo parecido a lo que debe sentir una persona recién amputada, la nostalgia por su extremidad, a veces sentir como si todavía estuviera allí, aunque no lo este. Recuerdo tantos momentos antes insignificantes, y ahora tan preciados.

Pese a aquello, la mayor parte del tiempo realmente disfruto ser lo que soy. Todos deseamos poder, más bien necesitamos poder. No tener miedo ni debilidades. No tener más que deseos… deseos, y poder para cumplirlos.

Vamos, casi puedo sentir lo que desea. Podría hacer lo que quiera… ¿se imagina? Nada es imposible cuando se tiene poder.

De acuerdo. No debe sentirse ofendido. Sé a lo que vino, pero nada de lo que digo es mentira, ¿o sí?

Sé de secretos que antes desconocía. Sin embargo, ahora desconozco mucho de lo que antes conocía… desconozco el aroma de las flores durante el día, despertar con el canto de las aves, ver un atardecer. Esos son el tipo de recuerdo que se alejan cada vez más del presente.

Ahora sé que lo que ocurrió aquella noche debía ocurrir. Después de todo, en el fondo siempre he sido así. Bueno, nací así… luego tuve una oportunidad para ser como el resto, pero no lo soporté. Al menos esa impresión tengo ahora, ¿o es que he cambiado tanto?

No preste atención, sólo son ruidos, usted se encuentra ahora bajo mi protección.

Si, algunos me llaman mounstro. Otros solo me describen con su rostro lleno de temor… temor, como el que siente en este momento… lo expele, le rodea, lo impregna en todos lados… disculpe. Si va a estar aquí no debe temer, ¿de acuerdo?. Es por su bien, el temor atrae a muchas criaturas desagradables.

No, no me gusta que me vean así. Solo quiero que entiendan de una vez por todas que están vivos… cada célula, cada molécula de la que están formados… ¡vida!

No es mi intensión alterarlo, no pensé que esta entrevista fuera a durar… tanto tiempo. Usted comprenderá que tengo cosas que hacer.

No, lo que quiero decir, es que ustedes desaprovechan su valiosa vida. Viven atemorizados del resto y el temor los lleva a realizar atrocidades. El temor los pervierte, los domina, los ciega…

¿Vino a escucharme? Como le dije, son sólo ruidos.

Así como hay quienes disfrutan alimentándose de ustedes, jugando sádicamente con sus presas. Hay quienes como yo, los protegemos, pero no podemos protegerlos de su miedo a la vida…

No necesitan razones para hacerlo. Sencillamente porque tienen el poder para hacerlo… sólo por diversión.

Ellos no son tan optimistas. No ven a vuestra raza como los encargados de crear vida, sino más bien, como quienes la destruyen.

Así es, algunas personas nos atacan con sus ridículas armas, los que se autodenominan Cazadores. Pobres, nos persiguen de día y escapan por las noches.

Sí, debo defenderme de algún modo… y no conozco otro.

Ya se lo dije, es su temor el que me desespera. Simplemente porque sé de lo que son capaces de hacer en honor a su temor.

¿No entiende? Sus vidas no tienen sentido. Viven para morir, porque solo piensan en ello. En su muerte.

Eso no te lo puedo decir. Solo ellos saben por qué no la disfrutan… yo ya lo he olvidado”

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