Así lo definió Sigmund Freud, el padre de la psicología moderna, en su obra Tótem y tabú. El sabio austríaco describió en su teoría global de la personalidad, el instinto de Thanatos, una faceta de nuestra psique que nos empuja constantemente hacia el fin.
Freud se basó en las filosofías orientales a la hora de realizar estas conjeturas. En estas latitudes los conceptos religiosos eran radicalmente distintos a los cristianos, así que indagó en por qué aquellas gentes practicaban suicidios rituales, e incluso adoraban a dioses que representaban a la parca. Así es fácil comprender, no sólo como a los Kamikazes no les importaba sacrificarse por su emperador, sino también como el suicidio ritual practicado por los samurais o por las mujeres hindúes era una práctica considerada normal. Existió en oriente un grupo religioso que confundió esta concepción rescatada por Freud con la simple violencia en su más puro estado me refiero a los famosos Thugs o Phansigars.
El fundamento de sus terribles crímenes se hallaba en uno de los episodios de la creación del mundo relatado en el Purana. Según el texto sagrado, los seres humanos no podían establecerse en la Tierra debido a que los demonios segaban la vida de cualquier mortal que pusiera un pie sobre sus territorios.
Kali comenzó una feroz lucha contra ellos, pero cuando los hería, por cada gota de sangre derramada surgía un nuevo gigante, lo que convertía su derrota en un logro prácticamente imposible. Entonces, la diosa creó a dos hombres con sus gotas de sudor, dándole a cada uno de ellos un pañuelo con el que poder estrangular a los entes demoniacos.
La batalla concluyó con la victoria de Kali y de sus dos hijos, que a la sazón se convertirían en los primeros Thugs. Por un lado es, por supuesto, un hecho terrible no en vano Kali es una mezcla entre diosa y demonio, y su misión es arrancar la vida. Pero de otro, la mitología atribuye a este ser sobrenatural un protagonismo básico a la hora de la creación de la Humanidad, ya que gracias a ella nosotros estamos hoy en día sobre la faz de la Tierra. Los Thugs, -palabra hindú que significa «engaño»- constituyeron una secta que alcanzó el millón de adeptos a finales del siglo XVIII, y su forma de actuar -aunque guiada por la superstición-, estuvo siempre caracterizada por una gran sutileza. Se introducían en las caravanas haciéndose pasar por simples viajeros, y una vez ganada la confianza de los demás miembros del grupo aprovechaban cualquier descuido para estrangular a sus víctimas. Para ello utilizaban un paño anudado a la cintura, llamado rumal.




