Juan Noj respondió la petición del sabio, afirmándole que le enseñaría el camino y el lugar donde se encontraban los jóvenes y los bomberos pero a cambio debía hacer algo por él. Se trataba sobre un altar que fue construido para él y debido a que los jóvenes no sabían el significado e importancia de dicho altar lo destruyeron «por eso los castigué y los perdí en la montaña, para enseñarles una lección ya que sus acciones pueden afectar a otras personas y por esa razón también nublé la visión de los otros hombres que se ofrecieron para buscarlos» comentó Juan Noj.
El sabio no comprendía lo que al principio Noj quería decirle, por lo que éste procedió en darle las instrucciones respectivas, así que dijo lo siguiente: «Irás a la montaña y tomarás el camino principal, pero al llegar a la primera peña girarás a tu derecha y te encontrarás con un altar que me fue erigido»
Para que los jóvenes regresaran sanos y salvos Noj le ordenó reconstruir y restablecer el altar, así mismo debía sacrificar a una gallina negra. Si cumplía con la tarea requerida devolvería a todos los hombres sin ningún problema. Así lo hizo el sabio y al terminar la tarea Juan Noj le indicó hacia dónde dirigirse dentro de la montaña. Encontró primero a los bomberos y minutos después encontró a los excursionistas. Todos los hombres comentaron que al estar en el camino la visión se les nubló provocando que recorrieran la montaña en círculos e impidiendo que encontraran el camino de regreso.
El sabio comentó a los muchachos lo que había realizado para poder salvarlos, por lo que les enseñó como identificar un altar de Juan Noj para que no se volviera a repetir el incidente. Ambos prometieron que de ese día en adelante respetarán todo lo relacionado a Juan Noj y así evitar de nuevo su ira.




