Todos los días, antes de irse a trabajar, la mamá llevaba a las pequeñas al colegio, que se encontraba cerca de casa. Cierto día, cuando se disponía a salir a acompañarlas al colegio, recibió una llamada inesperada, tenía que presentarse en el trabajo de forma urgente e inmediata. La buena señora no sabía que hacer, ya que tenía que dejar a las niñas en el colegio. Las dos gemelas sabían el recorrido por lo que le dijeron a su madre que ellas podían ir solas, que no se preocupase de nada.
Al salir de la casa las niñas caminaron agarradas de la mano, y al cruzar la calle un conductor borracho las atropelló con su carro matándolas al Instante.
Al cabo de unos tres años, la señora volvió a casarse y quedó embarazada, curiosamente otra vez de dos niñas preciosas, gemelas, de gran parecido a las dos niñas que mató aquel conductor borracho.
Cuando paso el tiempo, las niñas ya tenían edad para ir al colegio y la rutina diaria volvió a sus vidas, igual que antes; eran tan parecidas
Así que su madre las acompañó en su primer día, llegaron a la esquina, donde años antes habían muerto sus pequeñas, cuando de pronto, iban a cruzar la calle, las niñas le aprietan la mano y le dicen:
– No, no nos sueltes por favor mami, aquí fue donde nos atropellaron hace tiempo .




